La Sábana Santa de Turín desde el punto de vista científico.
Durante una exposición pública, la reliquia fue fotografiada, y al revelar la película se descubrió que la figura de Jesucristo aparecía en el negativo. Fue un importante hallazgo llamado "la revelación de fin de siglo".
Los
evangelios se escribieron en griego y se dice que el cuerpo de Cristo fue
envuelto en una sábana. En el sepulcro encontraron la imagen del hombre que se
envolvió en la tela.
El
Mandylion, una reliquia cristiana consistente en una pieza de tela cuadrada en
que se habría impreso milagrosamente el rostro de Jesús, lo que lo convierte en
el primer icono del cristianismo.
La
sábana se encuentra extendida y guardada en una cápsula, sobre la sábana se
encuentran numerosas marcas, que se relacionan con las heridas producidas por
la fustigación a la que el cuerpo fue sometido, existen estudios de doctores
como Robert Bucklin o Pierre Barbet, que ratifican este hecho, y aportan
pruebas y observaciones sobre las lesiones provocadas.
Se
ha podido localizar la topografía exacta de las llagas que produjeron los
clavos en las manos de Jesús al ser crucificado. También, heridas punzantes que
se extienden alrededor de la cabeza en forma de corona, debido a la corona de
espinas.
Otro estudio que fue realizado conjuntamente sobre el Sudario de Oviedo y la Síndone de Turín, localiza una herida penetrante que le atravesó el costado, dejando marcas de coágulos de sangre y de líquido pleuro-pericárdico. El estudio confirma lo que recoge el Evangelio de Juan: 'pero cuando llegaron a Jesús, como vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas; pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua'.
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